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En Uniandes
05/10/2026

Día Internacional del Docente: ¿quién cuida a quienes enseñan?

El 5 de octubre se conmemora el Día Mundial de los Docentes, también conocido como Día Internacional del Docente. En 2026, la UNESCO sitúa esta conversación en los 60 años de la Recomendación de la OIT y la UNESCO sobre la situación del personal docente, con un llamado a fortalecer el reconocimiento, el apoyo profesional y las condiciones de trabajo.

Este 5 de octubre, la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes invita a poner el bienestar docente en el centro de la conversación y a revisar qué apoyo necesitan quienes acompañan el aprendizaje de otros.

 

El 5 de octubre se conmemora el Día Mundial de los Docentes, también conocido como Día Internacional del Docente. En 2026, la UNESCO sitúa esta conversación en los 60 años de la Recomendación de la OIT y la UNESCO sobre la situación del personal docente, con un llamado a fortalecer el reconocimiento, el apoyo profesional y las condiciones de trabajo. 

 

Desde la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes proponemos llevar esa pregunta al ecosistema educativo: ¿cómo estamos cuidando a quienes dedican su vida a otros?

Bienestar Docente

¿Qué significa hablar de bienestar docente?

Hablar de bienestar docente implica mirar cómo se sienten los profesores, las relaciones que construyen y las condiciones en las que trabajan. Incluye tener tiempo para preparar una clase, encontrar apoyo ante una dificultad, participar en las decisiones pedagógicas y poder descansar. La UNESCO reconoce que las cargas de trabajo, la autonomía, los salarios y los entornos laborales hacen parte de los desafíos actuales de la profesión. 

 

Los resultados de TALIS 2024 ofrecen un punto de partida para Colombia. Entre los docentes de básica secundaria, el 97 % reporta estar satisfecho con su trabajo. A la vez, el 31 % identifica el exceso de tareas administrativas como una fuente de bastante o mucho estrés. Son percepciones recogidas por la encuesta de la OCDE. Leídas juntas, estas cifras invitan a considerar tanto la satisfacción con la profesión como las demandas que supone ejercerla.

 

Esta mirada permite reconocer algo que debería estar presente en cualquier conversación sobre educación: los profes merecen estar bien por su propio valor como personas. Su bienestar importa en la vida escolar y también en la vida que tienen fuera de ella.

 

La OECD Teaching Compass (2025) añade una segunda razón: el bienestar docente no es un complemento, sino una condición habilitante. Tiene una dimensión física (condiciones de trabajo, equilibrio entre la vida laboral y personal), una cognitiva (compromiso intelectual, sentido de apropiación, crecimiento profesional) y una socioemocional (reconocimiento, confianza, colaboración).

 

Cuando estas tres dimensiones se sostienen, los docentes pueden ejercer su agencia profesional: tomar decisiones pedagógicas, innovar y acompañar a sus estudiantes en un mundo cada vez más complejo. Cuidar a quienes enseñan es, también, lo que les permite liderar el cambio educativo. 

Lo que investiga la Facultad sobre el bienestar de los profes

Ana María Velásquez, profesora titular de la Facultad y codirectora del grupo de investigación Educación, Desarrollo y Convivencia, estudia las relaciones entre el clima de aula, el desarrollo social y emocional y el bienestar docente. Su trabajo incluye el diseño y la evaluación de programas de aprendizaje socioemocional y la formación inicial de profesores. 

 

Esta línea de investigación abre preguntas sobre cómo se relacionan lo que ocurre en el salón, los vínculos con los estudiantes y el bienestar de quienes los acompañan. Desde esa perspectiva, la convivencia y las emociones hacen parte de la reflexión sobre la formación docente.

 

En el ámbito de las políticas educativas, Jorge Baxter, profesor asociado y decano de la Facultad, es coautor de la nota de política Docentes para el futuro: un nuevo contrato social por la calidad y la equidad educativa. La publicación propone fortalecer la profesión mediante una mejor formación, acompañamiento y condiciones de carrera que incorporen autonomía, colaboración y bienestar. 

El autocuidado necesita respaldo institucional

Reservar tiempo para descansar y reconocer las propias emociones puede hacer parte del cuidado personal. Para que ese cuidado sea posible, las instituciones también tienen decisiones que tomar sobre la distribución del trabajo, los espacios de colaboración y el acceso a apoyo.

 

Un ejemplo aparece en las reflexiones de Ana María Velásquez sobre educación en emergencias, publicadas por la Facultad: ofrecer un ambiente socioemocional seguro y atender una crisis o una experiencia traumática requieren apoyos diferentes. La atención especializada exige profesionales preparados para esa tarea. 

 

Esta distinción ayuda a plantear una responsabilidad compartida: los docentes necesitan herramientas para acompañar a sus estudiantes y redes a las cuales acudir cuando una situación requiere intervención especializada.

Cuatro preguntas para conversar en la comunidad educativa

Este Día Internacional del Docente puede ser el punto de partida para revisar prácticas concretas. Proponemos cuatro preguntas para conversar entre profesores, directivos y familias.

 

Estas preguntas recorren las tres dimensiones del bienestar docente: el tiempo, los vínculos y la voz.

 

  • ¿El tiempo alcanza para enseñar y descansar? Revisar las tareas administrativas, los horarios de comunicación y los espacios disponibles para planear puede ayudar a identificar ajustes necesarios.
  • ¿Las y Los profes tienen con quién pensar las dificultades? Contar con momentos de intercambio y acompañamiento entre colegas merece un lugar en la organización escolar.
  • ¿Su voz influye en las decisiones? Escuchar sus experiencias permite reconocer necesidades que pueden pasar inadvertidas al definir cambios pedagógicos o institucionales.
  • ¿Saben dónde y cómo pedir apoyo? Las rutas de orientación y atención deben ser conocidas y accesibles para quienes las necesitan.

 

En la Facultad de Educación creemos que reconocer el trabajo de profes también significa escuchar cómo viven su profesión. El agradecimiento puede expresarse en decisiones cotidianas: respetar su tiempo, acompañar sus dificultades y tomar en serio sus propuestas.

 

Como señala la OECD Teaching Compass, “cuando las y los docentes están empoderados y respaldados, no solo pueden responder al cambio: pueden liderarlo” 

 

Este 5 de octubre, llevemos la conversación al ecosistema educativo: ¿qué podemos cambiar para que quienes enseñan también encuentren cuidado, apoyo y bienestar?